Kristen Ray es Vicepresidenta de Tecnología para Petroleum y Activos Tradicionales en Estados Unidos. Esta es su historia.

"Si ha estado evitando el tema, deje de hacerlo, no va a desaparecer. Nuestra sociedad exige un mayor grado de inclusión y aceptación".

Ser una mujer que intenta progresar en su carrera en una empresa que también está trabajando para mejorar el equilibrio de género conlleva una gran presión añadida. Ya sea de forma directa o implícita, existe el estigma de que las mujeres obtienen empleos debido a su género. El impacto personal puede ser tremendo, ya que la persona siente que tiene que ser perfecta todo el tiempo al hacer su trabajo y dar el 120 % o más para demostrar su valía. Si no se maneja adecuadamente, esta situación puede tener un gran impacto en la salud mental.

Y, a lo largo de mi carrera, he tenido experiencias personales en las que no me eligieron para desempeñar funciones debido al género y la edad. Estas experiencias me hicieron centrarme críticamente en los procesos de reclutamiento para garantizar que se establezcan medidas objetivas antes de las entrevistas y como parte de los criterios de selección. Estas prácticas nos permiten gestionar mejor los sesgos inconscientes y garantizar una selección más adecuada. Aunque nos queda trabajo por hacer, estoy orgullosa de los avances que logramos en este aspecto como empresa.

Es fundamental garantizar un espacio para el diálogo honesto y abierto sobre este tema. Creo que la clave es ofrecer un trato equitativo. Ayudar a entender cómo el trabajo se conecta con el equipo más amplio y el propósito corporativo, ayudar con las oportunidades de desarrollo profesional, dar devoluciones objetivas sobre el desempeño: debemos hacer esto por toda nuestra gente. Al hacerlo, creamos una fuerza laboral más conectada en todos los ámbitos.

Mi objetivo crucial es la inclusión. Considero que la inclusión es la clave para mantener y aprovechar al máximo la diversidad que tenemos y queremos aportar a nuestra organización. También considero que los comportamientos inclusivos firmes son factores clave para generar un entorno más seguro y productivo.

Aprendí desde el principio que a veces las mejores ideas son las que no se dicen. Cuando tengo que tomar decisiones difíciles que no son directas, he aprendido a obtener de forma proactiva las opiniones de diversas personas. Me centro específicamente en las que suelen ser más introvertidas y no son las más ruidosas en la mesa, y busco la opinión de los trabajadores de primera línea, pares y expertos técnicos. Todos tienen perspectivas diferentes que, cuando se reúnen colectivamente, producen el mejor resultado.

Es importante crear un espacio en el que todas las personas sientan que pueden ser ellas mismas y hacer contribuciones plenas.

Los temas como la inclusión y la diversidad no son blanco o negro. Se necesita tiempo para entenderse a sí mismo, comprender lo que significa para uno la inclusión y la diversidad, y entender cómo liderar el tema como individuo, independientemente del título que se posea. Yo animaría a todo el mundo a hablar más de esto y a no rehuir el tema. Necesitamos desplegar la curiosidad, hacer preguntas.

La mentoría inversa puede ser una gran herramienta para iniciar una conversación entre dos personas con perspectivas diferentes, pero que sienten motivación por aprender más y compartir ideas. Esto ha sido muy útil para mí en el ámbito LGBT+, ya que busco entender más y ampliar mis conocimientos sobre cómo ser más inclusiva. Al principio de mi carrera, actué como mentora inversa de un alto dirigente operativo de la empresa que tenía la firme opinión de que las mujeres no debían trabajar en altamar. Fue estupendo mantener una conversación abierta y confidencial que nos permitió a ambos aprender y crecer más. Se convirtió en uno de mis más firmes defensores, y nuestras conversaciones evolucionaron con el tiempo hacia temas de liderazgo más amplios. Yo animaría a otras personas a utilizar más la mentoría inversa.

Si ha estado evitando el tema, deje de hacerlo, no va a desaparecer. Nuestra sociedad exige un mayor grado de inclusión y aceptación. Todos tenemos que aprender a trabajar en este espacio. Empiecen a hacer preguntas, a tratar de entender más, a expresar sus inquietudes de una manera productiva que les ayude a avanzar en su camino. Algunas personas y equipos son aspectos destacados increíbles en el espacio de la inclusión y la diversidad dentro de nuestra empresa. A ellos les digo: gracias, sigan con el gran trabajo y busquen ayudar a quienes todavía podrían estar luchando por iniciar la conversación.