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Lesley nació con hipoacusia de percepción profunda bilateral, una enfermedad degenerativa. En la actualidad, unos 3,6 millones de personas sufren algún tipo de discapacidad auditiva en Australia, y se prevé que para 2050, una de cada cuatro personas vivirá con algún grado de hipoacusia. A lo largo de su vida, Lesley ha aprendido a valerse por sí misma, pero el estrés mental que supone hacer frente a los problemas prácticos cotidianos, el estigma y la discriminación le pasan factura.
"La gente no suele notar los problemas que afrontamos quienes tenemos una discapacidad invisible, y yo tardaba mucho tiempo en sentirme lo suficientemente segura para revelar mi discapacidad y pedir apoyo", añade.
Cuando se incorporó a BHP, en 2017, Lesley ya llevaba 9 años en la industria minera. A pesar de sus conocimientos y su experiencia, seguía pensando que su discapacidad era algo que no debía contarle a nadie, y desarrolló estrategias para valerse por sí misma. Pero todo esto tuvo su costo.
"Seguir el lenguaje corporal, como saber cuándo sonreír y reír en grupos ruidosos, y la carga cognitiva en las reuniones por escuchar con atención, leer los labios e intentar recordarlo todo en lugar de tomar notas era algo sencillamente agotador", recuerda.
La llegada del COVID en 2020 complicó la situación. Casi de la noche a la mañana, todo comenzó a hacerse en línea. En las reuniones, a veces la gente tenía las cámaras apagadas, lo que hacía imposible leer los labios. E incluso cuando tenían las cámaras encendidas, la mala iluminación y la baja calidad del sonido dificultaban seguir la charla y participar.
Luego, el uso de mascarillas se convirtió en norma, otro obstáculo que hizo que fuera imposible entender lo que decían los demás. Más o menos por aquel entonces, Lesley recibió la noticia de que los audífonos que utilizaba ya no le servirían, ya que su hipoacusia se agudizó. Siguiendo el consejo de su audiólogo, decidió hacerse su primer implante coclear. Este gran cambio de aprender a oír de nuevo con un electrodo coincidió con su traslado a un nuevo equipo.
"Estaba aterrorizada, pero me pareció esencial contarles mis planes a mi nuevo gerente y a mi equipo, ya que necesitaría su apoyo y su comprensión durante la intervención y el proceso de rehabilitación posterior a la cirugía".
Fue así que Lesley dio un gran paso con mucha valentía y, en un mensaje sobre seguridad, contó cómo era la vida para alguien con una discapacidad auditiva. Las reacciones fueron conmovedoras. Su gerente y sus compañeros la apoyaron mucho; de hecho, algunos le pidieron consejos para familiares con problemas similares.
Una de sus compañeras, Sarah McKiernan, Jefa de Higiene, dijo: "Mi reflexión fue que le estaba muy agradecida por guiarnos tan amablemente a través de su viaje tan personal y me pregunté cómo podemos hacer algunas cosas muy simples para que su experiencia en el trabajo sea mucho más fácil. A menudo reflexiono sobre estas recomendaciones cuando hablo con otras personas. Siento que ella me ha transmitido conocimientos que me ayudarán en mis futuras interacciones con personas con o sin discapacidad auditiva. Un verdadero regalo".
"Ahora hablo mucho más sobre mi discapacidad y defiendo mis intereses y los de los demás. A través de mi participación en Amber, espero que la gente vea el poder de la vulnerabilidad y se convierta en una voz fuerte que inspire el cambio", declaró Lesley.
Y ese cambio es necesario. Si bien Lesley considera que BHP ha progresado mucho, aún queda mucho por hacer. Situando al individuo en el centro y trabajando en colaboración para comprender las necesidades específicas de cada uno, se creará el entorno adecuado para que todos prosperen.
"Siento la diferencia. Ya no sobrevivo en el trabajo, sino que prospero, y animo a cualquiera que necesite apoyo adicional a que lo solicite. Amber es un muy buen punto de partida y sus colegas allí pueden ayudarles a obtener el apoyo y acceder a los servicios que necesiten".
